
Poco voy al cine, diría que aunque me gusta el séptimo arte, prefiero ver en la comodidad de mi casa las películas al lado de unas rosetas de maíz, una hamburguesa con queso y callando al perro con sus fuertes ladridos y su escandaloso ruido.
Hace poco mi hija casi me obligo a ver AVATAR, cuando me platico que aparecían unos seres fantásticos azules, con una larga cola y de otro mundo y que estos eran invadidos por humanos que ahora eran los alenigenas, casi bostezo antes de comenzar dicha película. Pero aguante “vara” como dicen ahora los chicos.
Y la verdad al principio casi me dormía por la falta de entendimiento y el poco asombro que me queda de lo que ahora el cine realiza a través de las computadoras y efectos especiales.
La película, como muchas otras un malvado villano de procedencia terrestre tipo Rambo, (pero en viejito como yo) más una bola de gorilas mercenarios (claro gringos tenían que ser) mas una doctora que su experimento se le va de las manos por que se mezcla entre sueños con seres parte humanoide-parte simio-parte alebrije y por supuesto no podía faltar el dúo amoroso y protagónico de cualquier película.
Pero la verdadera magia no esta en los fantasmagóricos personajes, ni de los animales que parecían sacados de un sueño de mariguana de los años 70´s , la verdadera magia y lo positivo de la película que después de todo, tuve que reconocer que el tema valió la pena y les cuento lo que a mi me impresiono.
La relación entre esos seres y la naturaleza.
Hasta cuando nosotros los seres humanos, supuestos reyes de la tecnología y villanos de las cosas naturales entenderemos que el planeta es un ser vivo, que estamos acabando con sus bosques, contaminando el agua y viciando cada día más el aire, hemos terminado con un sin-numero de especias, algunas estaban antes que el hombre apareciera por la tierra. Y no es que sea yo un loco ambientalista o de los que piensan que el mundo se acaba en el 2012 como parte de un presagio maya. Simplemente he visto como desaparecen paisajes y terminan con lugares hermosos que nunca mas podrán ver mis nietos.
Volviendo a la película, me encanto esa interrelación entre el bosque y los habitantes de ese planeta, recordé que tal vez hace algunos tiempos los pieles rojas de Norteamérica también amaban a la tierra, al bosque y a los animales que ahí habitaban.
Los habitantes de ese planeta, tenían un respeto profundo a la memoria de sus antepasados, interpretaban la sabiduría de la naturaleza. y cuando ellos se conectaban a través de su larga trenza simbolizaban la verdadera comunicación entre las diferentes reglas naturales de su mundo.
Nosotros los humanos solo nos podemos conectar por el Internet y esa correlación y vínculos de redes nos podrán algún día convertir en avatares en nuestro propio planeta.
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