Es así como la escultura de David al ser observada sigue dando mucho que hablar…. Según algunas conclusiones investigadas recientemente, la obra clásica del célebre escultor considerada la mejor escultura puede perturbar a los turistas que la visitan provocándoles celos, envidia, impulso de destrucción y alterar la libido en las mujeres, todas sensaciones agrupadas bajo el nombre de “Síndrome de David”. Graziella Magherini especialista en arte y ansiedad, conocida por descubrir en 1979 el “Síndrome de Stendhal”, reveló el malestar que pueden sentir aquellas personas que ven obras de arte demasiado bellas, comienzan a sentir palpitaciones y sensación de desmayo así como le ocurrió al famoso escritor al salir de una espectacular Iglesia florentina. A diferencia del “Síndrome de Stendhal”, que afecta a mujeres con desmayos y disminución de sus fuerzas, el “Síndrome de David” provoca una mezcla de reacciones emotivas muchas veces incomprensibles que dan lugar a impulsos de destrucción.
El David les encanta por su belleza pero no les provoca emociones de beatitud estética, explicó Magherini al Corrieri della Sera, pero si les provoca sentimientos perturbadores en su psiquis sexo ya que al contemplarlo pueden sentirse omnipotentes y fuertes pero también celosas e envidiosas de ese joven que tiene un cuerpo tan perfecto. Al mirar la escultura que cumplió cinco siglos, a las admiradoras les nacen impulsos vandálicos por celos.
Así confirmaron estudios realizados en algunas personas que tuvieron deseos de dañar la estatua en un gesto de reafirmación del propio “yo” que pone en peligro la opulencia estética de la escultura. Los visitantes consideran la estatua como emblema de varón perfecto donde el David ofrece el sexo abiertamente entre una fusión de líbido con el arte. Las reacciones emotivas en las mujeres sobre el “Síndrome de David” son de ataques de pánico o sensación de pérdida de los límites sensoriales que pueden derivar en instintos vandálicos. Los daños sufridos al David durante sus cinco siglos, recuerdan el 14 de septiembre de 1991 a un desequilibrado Piero Cannata que dió tres martillazos a uno de los dedos del pié izquierdo a la marmórea figura. Ésta repulsión puede tener identificado un amor carnal con el deseo de identificarse con la obra maestra en su perfección.
¿Será que nuestro David la figura perfecta? |